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  • Anto Astudillo

Lo "alarmista" me genera dudas

Empiezo a escribir este post desde un lugar muy personal. Hace mucho tiempo vengo sintiendo contradicciones profundas en nuestra actual sociedad. Una de estas grandes contradicciones es la relación salud-medicina. A partir de esta relación se pueden derivar otras relaciones, cuerpo-vulnerabilidad, gobierno-control, miedo-abuso, etc.

Desde tiempos de industralización, la medicina ha encontrado formas de expandir su alcance y su misión basada en curar enfermedades a lugares menos explícitos como la investigación genética que levanta preguntas éticas, producción de drogas con fines de lucro o experimentos que buscan el control de masas. Estoy hablando en términos extremadamente generales, lo se, pero este texto no viene desde una investigación científica, si no que de una pregunta interna que me asalta desde hace ya muchísimo tiempo.

A mis 38 años no entiendo por qué mi intuición respecto a deciciones médicas me han salvado la vida ni tampoco por qué existe en mi una resistencia a creer lo que un gobierno propone como modelo a seguir a la hora de imponer restrictiones relacionadas con las drogas que consumimos, tratamientos médicos y otros componentes derivados de sistemas de salud. Escribo este texto desde esa resistencia y desde ya anticipo ideas que vendrán de manera azarosa ya que por primera vez decido traducir mis percepciones en palabras.

Comienzo con la idea del miedo. Desde el año 2011 sufro de lo que se ha denominado en la medicina como "desorden ansioso". Ese año tuve mi primer ataque de pánico que me llevó a la urgencia del hospital Vespucio (nombrado así por Américo). Había finalizado hace menos de un año mis estudios en Teatro y Escritura Audiovisual (Guión) en la P. Universidad Católica de Chile, en ese momento me encontraba sin trabajo e intentando darle apoyo a mi padre mientras vivía los momentos previos a la muerte de su madre. A la vez mi hermana esperaba con dificultades médicas el nacimiento de su primera hija. Estas presiones sociales y familiares, detonaron en mí, un miedo irracional hacia el futuro y lo desconocido. Miedo a que las cosas cambien o miedo a no poder realizar mis sueños. Estudié teatro para actuar en cine pero pronto me daría cuenta que mi perfil físico (racialmente mixta, pelo negro, ojos negros, nariz redonda, baja estatura, etc) no era el perfil ideal de actores de cine o televisión en Chile. Encima de estos factores de raza me di cuenta que para tener un rol como actor en Chile también determinan los factores de clase. Mi nombre no estaba asociado a ninguna familia millonaria, con influencia en el medio o de clase alta. Mis estudios los había realizado en un colegio semi-subencionado en La Florida, que es donde también crecí y viví la mayor parte de mi vida en Chile. El verme desempleade y aún viviendo con mis padres a los 28 años me produjo una profunda frustración que aún me pesa a la vez que pienso lo que escribo en este texto.

Volviendo al tema principal de este ensayo personal, propongo la hipótesis de que lo "alarmista" se traduce en miedo. Si algo me ha enseñado mi propio desorden ansioso o "ansiedad" es que nuestra mente tiende a generar alarmas irracionales nacidas desde un profundo miedo. A través de mis experiencias médicas personales de a poco he logrado entender que para poder superar una enfermedad tenía que primero superar el miedo a esa enfermedad.

Tratamientos médicos drásticos o de emergencia suelen trabajar con el miedo hacia una enfermedad y por lo tanto sucumbir a ella en vez de encontrar formas de aminorar sus efectos. Conectarse con el cuerpo/la cuerpa, escuchar el cuerpo/la cuerpa, es algo que nadie nos enseñó cuando eramos niñes.



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